Catalanofobia en la peluquería del pueblo

Hace dos semanas fui a cortarme el pelo a una peluquería que hay en mi pueblo (mis padres le ponen ese posesivo, pero yo odio ir, aunque no quiero decir su nombre por si luego me tiran huevos), y me llevé una desagradable sorpresa cuando alguien sacó un tema futbolístico y yo dije que era del Barça.

Dejando de lado que se ha puesto de moda mezclar política con fútbol (lo que me faltaba, y tema en el que no quiero meterme ahora mismo), llegó un momento en el que creí que la siguiente palabra que me iban a dedicar era un insulto. Sí, por ser del Barça, “un equipo de catalanes”. A parte de que aquí todo el mundo es mandrilista, me quedé helada con la de subnormalidades que soltaban esas personitas por minuto, acompañadas de muecas raras y gestos de “a tomar por culo”, “anda ya, mujer…” o “k dise tú illa?”

Tengo que añadir que la gente en cuestión me parece cateta de pueblo, adjetivo que casi siempre (es decir, no es una regla universal y no quiero que nadie se ofenda) viene acompañado de “se han criado toda la vida en el monte y son unos cerraos de mollera que no atenderán a razones”. Sí, ni puto caso a lo que les dije a pesar de que di mi opinión bastante bien argumentada. ¿Y qué les dije?

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